Finalizaron las operaciones en base Decepción y Cámara:

El personal que abrió las bases temporarias Decepción y Cámara en diciembre cumplió con sus tareas de reparaciones y apoyo a los científicos en la Antártida y regresó la semana pasada a sus destinos.

La base Cámara, ubicada en la isla Medialuna, fue reabierta el 25 de diciembre por una dotación de 11 personas –el jefe de base, nueve suboficiales y cabos, y un agente civil carpintero—que llegaron a bordo del Transporte ARA “Canal Beagle”.

En la segunda etapa de la Campaña se agregó una dotación complementaria de cinco personas por la gran cantidad de residuos antárticos que había para evacuar y los tiempos para hacerlo. 

El jefe de base, Teniente de Navío Dn. José Muñoz, cuenta que fueron destinados para el mantenimiento de las instalaciones y que, si bien fueron con tareas ordenadas, hicieron todas aquellas que consideraron necesarias para que quede todo en buenas condiciones. 

“Tuvimos una muy buena performance pese a que este año había cerca de tres metros de nieve, algo completamente atípico”, cuenta el teniente Muñoz. Relata también que van muchos turistas a la base porque hay una pingüinera. En el transcurso de los dos meses que estuvieron pasaron siete cruceros por la isla.

Las instalaciones son una casa principal (con gran sótano donde está el depósito principal de agua y un taller), en la planta principal está el alojamiento y las comodidades para vivir, y en el altillo el depósito de víveres y de agua.

Tienen también una casa de emergencia, los equipos generadores, una usina, una frigorífica y un hangar donde está el depósito de combustibles y de materiales. También hay una casa de bombas y las casas de botes que se utilizan como referencias para el personal que desembarca.

“Es la primera vez que estuve en la Antártida y quedé fascinado. En el puente de comando del ARA “Beagle”, de camino a la base, veía todo en detalle, no quería perderme nada, después quedé enamorado de la isla, de los pingüinos, focas de Weddell, y hasta vi un elefante marino. ¡Volvería un millón de veces!”, concluye.

En la isla Decepción

En otra de las islas de la Antártida, esta vez en Decepción, el Teniente de navío Dn. Pedro Vittor y su dotación de nueve hombres también desarrollaron tareas de mantenimiento de la base y prestaron apoyo a los seis científicos de la Dirección Nacional del Antártico, geólogos y vulcanólogos –cuatro argentinos, un portugués y un español--. 

En la misma isla, a 900 metros se encuentra la base española Gabriel de Castilla. El personal que habita en ambas bases tiene un trato cotidiano. Incluso los científicos de ambos países van juntos a las fumarolas y los biólogos que están en la española van a la pingüinera que se encuentra detrás de la base argentina.

Para el teniente Vittor el arribo a Decepción “fue como volver a casa resulta que , también fui jefe de esa base en la Campaña 2003-2004”.

“La función de la base es de apoyo a los científicos en cuanto a logística y hay que hacer reparaciones cada año —explica--. La influencia del clima es diferente a la de otro lugar porque la isla es un volcán en actividad. Por eso están las fumarolas y los pozos con agua caliente donde la gente puede bañarse cuando sube la marea y se mezcla con el agua hirviendo.”

Cada base es completamente diferente de las otras pero hay cosas que en la Antártida son comunes a todas, como la camaradería de quienes viven y pasan por ellas. “El grupo que formamos en Decepción quería quedarse  más tiempo, porque la convivencia fue muy buena y más que un grupo de trabajo cosechamos amistades”, remata el jefe.

 

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