2014 - Bicentenario de la Campaña Naval Libertadora Browniana en el Río de la Plata

El hundimiento del buque "Antartic"

En febrero el capitán Larsen, ante la inminencia del mal tiempo, adopta la decisión de poner proa rumbo a Malvinas, según lo acordado, debería permanecer allí hasta noviembre de 1902 y luego regresar a Cerro Nevado para embarcar a Nodenskjöld y su grupo de regreso a Suecia.

Al llegar al continente antártico, Larsen acomete la delicada tarea de navegar el campo de hielo y hallar el paso que le permitiera arribar con éxito al punto de encuentro con los investigadores.

Teniendo en cuenta que el campo de hielo estaba muy compactado, decidió esperar el cambio de dichas condiciones y desembarcar un grupo de tres hombres con la misión de hacer una travesía por el mar congelado y por tierra hasta donde se hallaban los científicos.

Una vez localizado el grupo deberían guiarlos por el camino de regreso hasta un sitio previamente acordado, donde aguardarían la llegada del barco. Los tres hombres contaban con un trineo que portaba provisiones para afrontar su travesía.

La empresa era riesgosa, al transitar por el supuesto mar congelado comprobaron que el terreno no era homogéneo y que su superficie era delgada y   quebradiza. Las capas de hielo escondían charcos de agua de variada profundidad.

Por otra parte grandes témpanos obligaban al grupo a recorrer un camino intrincado sin la posibilidad de visualizar si su rumbo era el correcto, para recorrer pequeñas distancias empleaban mucho tiempo y la temperatura en aumento conspiraba contra la estabilidad del manto de hielo.

El 7 de enero de 1903 comprobaron que el mar abierto constituía una barrera infranqueable y que con los medios disponibles era imposible llegar a la isla Cerro Nevado, por lo tanto decidieron regresar a Bahía Esperanza, su punto de partida, confiados en un reencuentro con el Antartic.

Al mismo tiempo, el experimentado Larsen , se empeñaba a fondo en penetrar el campo de hielo para llegar hasta la estación de Nordenskjöld. Otra vez las cambiantes condiciones de las masas de hielo y los vientos impiden encontrar el tan ansiado paso, con el agravante de que el buque es encerrado y no hay posibilidades de continuar navegando en mar abierto.

El Antartic permanece bloqueado, sometido a una presión creciente por parte de la masa de hielo, el 10 de enero la estructura del buque no soporta el esfuezo y se abre un costado con las consiguientes vías de agua y la rotura del timón.

La pericia y la voluntad de la tripulación libra una larga y agotadora batalla con el objetivo de salvar la nave, finalmente el 12 de febrero el capitán Larsen decide abandonar el Antartic que se encuentra hundido varios pies por encima de su calado normal, con gran parte de su quilla destruida y la sala de máquinas inundada.

Son veinte marinos con dos botes y  escasos víveres sobre una masa de hielo a la deriva, que al cabo de dos días comprueban que están siendo arrastrados mar afuera. Luego de siete horas remando con gran determinación llegan a la isla Paulet.

Con gran esfuerzo edificaron un refugio utilizando piedras y si bien pasaron momentos de gran angustia, lograron sobreponerse y darle continuidad a la tarea de localizar al grupo de científicos. Subsistieron alimentándose de carne de focas y huevos de pingüinos.


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Navegando en el campo de hielo Navegando en un desfiladero de témpanos
Rompehielos A.R.A. "General San Martín"

Fuentes Armada Argentina-Servicio de Hidrografía Naval, CONICET, Dirección Nacional del Antártico, Gaceta Marinera