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El Futuro de los Recursos Energéticos
en la Antártida: Los
recursos energéticos de la Antártida son más vastos que los del Polo
Norte, pero por ahora son una opción lejana. Hoy,
la discusión está centrada en los vastos recursos que se concentran a
pocos kilómetros de las costas del Polo Norte: según científicos
estadounidenses, en la región hay reservas de crudo suficientes para
suplir la demanda mundial actual por un período de tres años. Sin
embargo, en un futuro no muy lejano, el foco de la polémica podría
estar exactamente en el polo opuesto: la Península Antártica. Además
de poseer grandes depósitos de minerales valiosos, los científicos han
encontrado allí yacimientos de carbón y se estima que en su plataforma
continental hay importantes reservas de petróleo y gas. A
diferencia del Polo Norte, la Península está protegida por el Tratado
Antártico -suscrito en 1959 y refrendado por el Protocolo de Madrid que
rige hasta 2041- que prohíbe la explotación de sus recursos naturales
a menos que sea con fines científicos. Demasiados
riesgos La
idea de establecer un estatuto jurídico internacional para la Antártica
surgió en 1957, cuando la Guerra Fría permitía la posibilidad de que
alguna de las potencias explotara los recursos de la región, y al mismo
tiempo mostraba que la colaboración científica podía ofrecer
experiencias positivas. Los
objetivos del tratado fueron precisos desde el inicio: el objetivo era
promover el libre intercambio de investigaciones científicas. El artículo
4º expresa claramente que no se reconocen reclamos territoriales ni se
aceptan disputas al respecto. Pero
el hecho de que hasta el momento no se hayan llevado a cabo
explotaciones con fines comerciales no es sólo mérito del tratado. Según
el Profesor Ivan Briscoe, de la Fundación para las Relaciones
Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), "no hay exploración
debido a la enormidad de riesgos, peligros y costos en que incurriría
una exploración en el continente, dado que las condiciones ambientales
son extremadamente difíciles". "La
cantidad de hielo que se mueve de un lado a otro, los vientos
fenomenales, el frío, las dificultades en la comunicación" añadió
Briscoe, "ponen en peligro la vida de los científicos y cualquier
intento de extraer petróleo sería extremadamente peligroso". En
este sentido, el Polo Norte, debido al descongelamiento producto del
calentamiento global, se ha transformado en un ambiente menos hostil
para la actividad humana. Pese
a que las ventajas del Ártico frente la Antártica parecen evidentes,
la pugna por la Península permanece latente. En
septiembre de 2007, el Reino Unido presentó un pedido ante la ONU para
ampliar sus derechos de soberanía sobre el lecho marino que rodea una
vasta porción de territorio Antártico. Esta zona es conocida como
Territorio Británico Antártico y se superpone con reclamos de
Argentina y Chile. En
mayo de 2009 vence el plazo para que los países presenten ante la ONU
sus propuestas -basadas en la investigación científica- para reevaluar
sus límites submarinos. Futuro
no tan lejano ¿Pero
qué sentido tiene hacer esta clase de reclamos cuando el tratado prohíbe
la explotación de petróleo, gas y minerales para otros usos que no
sean científicos, y deja fuera todo intento de soberanía? "El
Protocolo de Madrid impone el límite hasta 2041. Además, los países
observan el protocolo porque en la práctica es imposible hacer
exploraciones. Si cambia la relación de las fuerzas en cuanto a la
exploración, no creo que ese protocolo tuviese mucha fuerza real",
señala Briscoe. Y
por otra parte, ir poniendo un pie en el futuro, no parece una mala
idea. "Hoy
el tema no está sobre la mesa, pero si pensamos a largo plazo, en los
próximos 100 o 200 años, si jugamos al ajedrez estratégico de los
intereses internacionales, la situación cambia bastante, porque en ese
punto, la lucha por los recursos naturales va a ser importante, en el
contexto del cambio climático", aseguró Briscoe. Así,
2041 ya no parece una fecha tan lejana. "Es
por eso", señala el analista, "que cada país poderoso busca
tener un pie en los lugares que puedan proveer una ventaja
comparativa". Y
agrega: "Si existe hoy en día la posibilidad de tener una cierta
seguridad jurídica acerca de los reclamos, es una ventaja para el
futuro. Por ejemplo China, recientemente, ha puesto su tercera base de
investigación científica en la Antártica". Puede
que el Polo Norte sea el tema de hoy, pero la Antártica será el del
futuro. 24/07/08
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