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Balleneros japoneses inician nueva campaña de pesca anual en
la Antártida: Los balleneros japoneses zarparon
ayer para iniciar una nueva campaña de pesca en la Antártida, que
probablemente suscitará -como en años pasados- la dura crítica
internacional, anunció la organización de protección del medio ambiente
Greenpeace. "Saludado apenas por las familias de la tripulación y de los oficiales, el barco-fábrica "Nisshin Maru" zarpó de Innoshima (sur) sin fanfarria, en dirección, con toda probabilidad, al santuario ballenero del océano Antártico", explicó Greenpeace. Según consigna Emol, ni el
departamento de pesca japonés, responsable de las operaciones balleneras,
ni la empresa Kyodo Senpaku, el armador de la embarcación, confirmaron la
salida del barco en su campaña anual de pesca de cinco meses de duración. "No podemos dar ninguna
información sobre su salida para proteger la seguridad de la tripulación",
explicó un portavoz de Kyodo Senpaku. Este año, ese barco y otros cinco
más zarparon de una isla cercana a Hiroshima para "intentar irse de
Japón sin hacer demasiado ruido", según Greenpeace. Greenpeace ya anunció que este año
no tiene intención de perseguir a los balleneros japoneses. Por el contrario, la asociación
Sea Shepherd comunicó que piensa entorpecer las operaciones de los
pescadores nipones en el Antártico. Japón puede matar 1.000 ballenas
cada temporada, según la moratoria establecida en 1986, que permite la
muerte de esos mamíferos marinos para llevar a cabo "investigaciones
letales". El gobierno de Tokio sostiene que
la oposición occidental a la caza de ballenas, encabezada por Australia,
no tiene en cuenta la cultura japonesa, y tampoco oculta que la carne de
esos mamíferos acaba en las cocinas de domicilios particulares y
restaurantes. Sin embargo, las últimas encuestas
señalan que cada vez son menos los japoneses que comen carne de ballena y
que la caza de estos mamíferos cada vez es más cuestionada por los jóvenes
nipones. 18/11/08
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