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Ojos poderosos sobre la Antártida:
Como es sabido, los reclamos de soberanía sobre la Antártida
están suspendidos desde que el Tratado Antártico se convirtiera, hace
medio siglo, en el instrumento legal de la comunidad internacional para
evitar una carrera por la ocupación y explotación en el continente
blanco.
El renovado valor estratégico de los recursos naturales y el
cambio climático que está produciendo gigantescos deshielos, potencian
el interés de los países con posibilidad de acceder a esas vastas áreas
territoriales y aumenta los riesgos de que se produzcan conflictos por
pretensiones superpuestas.
La implicancia inmediata para nuestro país está puesta en la presentación
oficial sobre los límites continentales que deberá hacerse antes de mayo
próximo ante la comisión respectiva creada por la Convención de la ONU
sobre Derecho del Mar. Esta Convención le dio la posibilidad a los países
de extender de 200 hasta 350 millas la prolongación de sus lechos
marinos.
El mayor riesgo que se presenta es una apertura a la discusión sobre
reclamos de soberanía que sumaría otro litigio con Gran Bretaña en el
Atlántico Sur. La consecuencia mediata es el debilitamiento de una
protección jurídica que ha permitido mantener esa reserva de la
humanidad protegida de disputas territoriales entre las potencias y de la
explotación económica del Polo Sur. La Argentina ha sido siempre garante
de ese resguardo, desde su centenaria presencia ininterrumpida en el
continente blanco. La proyección antártica es, en tal sentido, un interés
nacional permanente
La redefinición del Tratado Antártico trae el riesgo de una reapertura
de los reclamos superpuestos de soberanía, que sumaría otro litigio con
Gran Bretaña en el Atlántico Sur.
03/02/09
CLARIN
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