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No Malvinizar la Antártida
por Andrés Cisneros(*) – febrero de 2009
Están dadas todas las condiciones internas y externas para que, en poco
tiempo histórico, los ingleses repitan en la Antártida el despojo que
nos hicieron en Malvinas. En lo internacional, el asentamiento en 2009 de
los reclamos recíprocos a partir de la plataforma continental, en
Argentina a cargo de la eficiente COPLA, un departamento de la Cancillería
fundado diez años atrás, sumado el paulatino deshielo que sufrirá el
Tratado Antártico a partir de 2010, facilitarán a las grandes potencias
el avanzar en reclamos de soberanía y explotación económica del Polo
Sur. Y en lo interno, la absurda división entre los argentinos impide
formar un frente común ante el peligro extranjero.
El gobierno debiera convocar, pero no lo hace: recientemente, a un pedido
público de Mario Cafiero el propio Canciller le contestó
negativamente. Y el Observatorio Malvinas del Congreso navega en la
intrascendencia previsible de todo tinglado que se monta para respaldar
solo a políticas oficiales.
Ya el año pasado la Unión Europea incluyó a las Malvinas y sus
Dependencias (antesala de la Antártida) entre los territorios bajo
jurisdicción europea y el Foreign Office británico continúa manipulando
una eventual independencia de las Islas, que quedarían dentro del
Commonwealth. ¿Grandes
perdedores de ese megaproyecto? Por lo pronto, Argentina y Chile.
Debiéramos procurar que el Mercosur más Chile (y si fuera posible, toda
América del Sur) decidan advertir muy firmemente a la UE que no tolerarán
una división de la Antártida sin presencia importante de nuestra región.
Estas son palabras mayúsculas que nuestros vecinos no pronunciarán si
nos ven continuando con discusiones internas más interesadas en encontrar
traidores que en buscar soluciones. De lo contrario, seguiremos con la política
exterior
tradicional, la misma de los Kirchner: eternos campeones morales,
nosotros nos quedamos conla razón y otros con las Islas, o las pasteras,
y así siempre.
Dentro de un esquema tal, que terminaría con un acuerdo estratégico
continental sobre todo el Atlántico Sur, se abriría una nueva ventana de
oportunidad para incluir en ello al conflicto de Malvinas, que podría
pasar porque los isleños permanezcan allí, mientras a la Argentina se le
devuelvan porciones equivalentes de territorio. La ocupación efectiva
del Polo Sur podría compararse a la colonización de América, y medio
mundo ya se están moviendo en esa dirección.¿La diplomacia
argentina? Bien, gracias por preguntar.
( * ) Ex Secretario General y Vicecanciller del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la Argentina (1991/99)
  
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