Campaña Antártica 1960-1961

La campaña correspondiente a este verano, venía con el antecedente de un invierno extremadamente riguroso por lo que se esperaban restrictivas condiciones glaciológicas cuando los buques operaran en la zona, en especial en su penetración al Weddell para el relevo de Belgrano y Ellsworth, a las que había que reabastecer indefectiblemente ya que el año anterior no se había podido efectuar.

 La Orden de Operaciones Nro. 1/60 “G.  N. A.” Campaña Antártica de verano 60/61, contribuyente de la Orden de Operaciones Nro. 11 “S” /60 del Comando de Operaciones Navales establecía la siguiente misión para el grupo: sostener los destacamentos y bases existentes, ocupar refugios; continuar el balizamiento; efectuar estudios y observaciones militares y científicas; incrementar el conocimiento del área marítima, colaborar con otros organismos del estado en los trabajos de investigación, en el conocimiento de los recursos del suelo y en la instalación de nuevos establecimientos, a fin de mantener la acción iniciada en el sector Antártico Argentino.

  La suposición adoptada era que, de acuerdo con la información existente y la evolución esperada, las condiciones glaciológicas con las que se encontrarían en la zona de operaciones, serían similares a las de la campaña 1959-60.

 La constitución del Grupo, al comando del capitán de navío  D. Luis M. Iriart, era similar a la de la anterior campaña, aunque al rompehielos A.R.A. “Gral. San Martín”, al mando del capitán de fragata D. Luis A. González Castrillón, el transporte A.R.A.  “Bahía Aguirre”, comandado por el capitán de fragata D. Atilio S. Porretti y al buque hidrográfico A.R.A “Chiriguano”, cuyo comandante era el capitán de corbeta D. Armando Lambruschini, se agregó destacado desde la Flota de Mar, el buque tanque A.R.A. “Punta Ninfas”, al mando del capitán de fragata D. Mariano Alvarado. Asimismo el Grupo Aeronaval estuvo constituido, además de los dos helicópteros S-55: 2H-11 y 2H-14, con dos aviones Beaver, el IAA-101 perteneciente al Instituto Antártico Argentino, y el 3-G-6 de la Armada, todos al mando del capitán de corbeta D. Carlos Sagastume.

 Con estos medios y para cumplir la Orden de Operaciones, se planeó efectuar:

 Relevos, reabastecimientos e inspecciones de los destacamentos navales: Decepción, Melchior Orcadas y Base de Ejército Esperanza. Además estaba programado instalar una base conjunta en isla Robertson y un refugio militar en proximidades de la Base Inglesa Halley Bay. Otras tareas consistían en la habilitación, con su correspondiente inspección, de los refugios Alte Brown, Tte. Jubany, Tte. Cámara, Ardley y Primavera. Por último las tareas de balizamiento, hidrográficas, oceanográficas y meteorológicas acostumbradas.

 Una tarea que no estaba programada y que luego se llevó a cabo con muy poco preaviso, fue la visita que efectuó al Destacamento Decepción, el Sr. Presidente de la Nación Dr. Arturo Frondizi, la que será relatada en detalle más adelante.

 A los efectos del inicio de la campaña los buques fueron zarpando hacia la zona de operaciones: el 18 de noviembre de 1960 lo hicieron el “Bahía Aguirre” y el “Chiriguano” desde Buenos Aires y el “Punta Ninfas” desde Pto. Belgrano el 28. El rompehielos lo hizo posteriormente, el 5 de diciembre, también desde Bs. As. Prestándole apoyo durante el cruce del Drake, al “Ninfas” (así se lo denominaba al petrolero de la armada en forma apocopada y cariñosa por aquellos inicios de la década del 60).

 La preocupación más importante del Comando era penetrar el Weddell y arribar a las dos bases más lejanas, que al no haber sido reabastecidas en el año anterior, estaban muy escasas de los abastecimientos esenciales. Ello determinó que en la Orden de Operaciones se instruyera al rompehielos, para que llevara una cantidad de carga tal, que lo obligaba a hacer una primera penetración con 350 ton. de carga  250 ton. para Ellsworth y 10 ton. para Belgrano) y una segunda, en caso que el estado de los hielos lo permitieran llevando 400 ton. de materiales (300 para la primera base y 200 para la segunda). Esta carga complementaria debía ser transportada por el “Bahía Aguirre”, hasta un punto del Weddell al que le permitiera llegar el estado de los hielos, y allí transbordarla al rompehielos.

 Este modo de acción, no se pudo cumplir por haber varado el “Bahía Aguirre” en Decepción el 13 de diciembre, que obligó al rompehielos a prestarle apoyo, y le ocasionó una demora de seis días en la iniciación planeada de la primera penetración, sumado a que ésta le demandó entre la ida y vuelta veintiséis jornadas. Este era el tiempo que se tenía planificado para las dos penetraciones, que se consumió en solo una.

 Cabe destacar que las dos bases quedaron abastecidas, en cuanto a víveres y combustible se refiere, son las cantidades adecuadas para dos años, ya que a la provisión planificada y transportada para la primera penetración, se sumó el complemento  que se le proveyó proveniente de las existencias propias del buque.

 Como en el relato de la campaña anterior, se comenzará pues por describirse esa operación adelantando que, contrariamente a lo que indicaban todos los vaticinios, las condiciones del hielo no presentaron las dificultades esperada, y permitieron cumplir la obligada misión. 

Penetración del mar de Weddell por parte del rompehielos. Apreciación de la glaciología en la zona

Se inició el 21 de diciembre desde Orcadas, siguiendo un arrumbamiento general al E hasta llegar a la longitud aproximada de 15º W donde cayeron recién allí, al rumbo S. Los hielos encontrados no fueron obstáculos para que el buque navegara normalmente, salvo durante un lapso de treinta horas en las que tuvo que romper el hielo presionando. Al recalar en cabo Norvegia se pudo tomar el canal costanero sin mayores inconvenientes, excepto en una zona donde por la presencia de un gran tabular y varios témpanos aglutinados, el canal torcía hacia el N, pero no desaparecía como había ocurrido el año anterior. El buque encontró aguas totalmente libres  en un ancho mínimo apreciado de 40 millas por lo que pudo poner rumbo directo a la Base Científica Ellsworth, desde allí y luego de cumplir con su cometido, emprendió el camino de regreso, llegando de nuevo a Orcadas el 18 de enero. En su derrota, al arribar al cabo Dalmazo estableció en el lugar el refugio del Ejército “Corrientes”.

 La apreciación efectuada por el Comando en esta oportunidad, basada en las observaciones propias y las obtenidas de las bases nombradas y Halley Bay, manifiesta que este canal costanero se abre durante el verano, teniendo períodos fluctuantes en el invierno, y lo que lo obstruye principalmente en aquella estación, son los desprendimientos grandes de barrera que, desplazándose hacia el  oeste, arrastran consigo campos de hielo y otros témpanos y forman entre sí, una masa más o menos compacta que, observada desde a bordo durante una penetración, aparentan ser lenguas de hielo unidas firmemente a la barrera, y que constituirían un serio obstáculo para llegar a las dos bases argentinas. Es probable que el campo de hielo encontrado este año más al oeste fuera el mismo que, ubicado más al este, impidió el arribo del buque durante la pasada campaña, y que por no haber podido comprobarlo fehacientemente, no advirtió posiblemente que este campo no estaba unido al resto de la masa de hielo del interior del Weddell, por lo que el extremo de norte de esas lenguas habrían de permitir, en todos los casos, franquearlas sin mayores dificultades. Es por ello que las exploraciones de corto alcance efectuadas por los helicópteros, deberían haber sido hechas por aviones Beaver, con mayor autonomía y que pudieran operar con sus patines desde la barrera o en caso contrario desde el mismo campo de hielo.

 Como resumen de este concepto, se ha concluido que, luego de haber efectuado siete penetraciones, éstas habían mostrado variables situaciones glaciológicas, que no fueron coincidentes con las previsiones formuladas al respecto en cada caso, y que en el sur de dicho mar, hubo un desplazamiento permanente de los hielos hacia el oeste, resultando así remota la posibilidad de repetirse una misma situación de un año a otro.

Varadura del transporte A.R.A “Bahía Aguirre” en Decepción

 El día 13 de diciembre de 1960, todos los buques que realizaron esta campaña, estaban fondeados en la bahía 1º de mayo de la isla Decepción. Puerto Foster se encontraba libre de hielo en su parte sur y central, no así en su parte norte, donde todavía se hallaba una formación de “hielo de bahía”, adherida a la costa. El viento que había permanecido variable, a partir de las 06. 00 hs. se afirmó en el primer cuadrante con valores del orden de los 30 nudos.

 Este viento, por lo avanzado de la temporada, motivó el desplazamiento hacia el SSW del hielo que cubría el sector norte del Puerto Foster. Este movimiento fue prematuramente advertido por el “Bahía Aguirre”, dada su posición relativa en el fondeadero, notando que el campo se desprendía por primera vez en la temporada, por lo que zarpó para así cambiar a un fondeadero más resguardado, y evitar quedar atrapado por los hielos, o que éstos pudieran cercarlo contra la costa. No obstante, y por demoras en la maniobra de zarpada, el transporte no llegó a tiempo, quedando encerrado entre el pack por estribor, una lengua de hielo de 200 mts. a proa y la costa por babor. Al embestir la lengua, detuvo el avance del buque que, al quedar sin maniobra, fue rápidamente arrastrado sobre la costa provocándole su varadura, pese a que había fondeado con las dos anclas que trabajaron fuertemente.

 El rompehielos. Mientras tanto, también había zarpado para abrirle camino a los otros dos buques que se encontraban en el fondeadero.

 A partir de la noche del 14, y habiendo mejorado las condiciones meteorológicas y glaciológicas, se intentó la maniobra para hacer zafar al buque varado, pasándole un remolque de mar. Desde ese momento y apoyado por los otros dos buques presentes se intentó varias veces hacerlo zafar de la varadura, pero los resultados fueron negativos a raíz de que, un lomo de arena sobre su costado de babor, impedía el movimiento.

 Considerando esta circunstancia, se decidió alijar el buque bajando su carga al destacamento Decepción y el combustible al buque tanque. Recién el día 17 quedó finalizado el alije, y aprovechando la pleamar de 20 hs. , se cobró por popa al buque varado, haciéndolo zafar de la varadura y dirigiéndose a fondear en la bahía 1º de Mayo.

 Cabe mencionar que, en una rápida apreciación de la situación, el Comando del Grupo tuvo que estudiar y decidir el mejor modo de acción a tomar entre prestar apoyo en esa delicada situación al “Bahía Aguirre”, y no demorar en demasía la penetración al Weddell, lo que ponía en peligro el reabastecimiento a las dos bases situadas en el sur de ese mar. El resultado fue que el rompehielos, permaneciera en apoyo del transporte hasta el 20 de diciembre como fecha límite. Afortunadamente el buque zafó antes de esa fecha.

 Se produjeron averías en las palas de las hélices, que se doblaron unos 10 cm, flexión del eje del timón en un ángulo de 54º y algunos pequeños rumbos y abolladuras en el casco, aunque no le impidió zarpar el día 23, apoyado en el cruce del Drake por el “Chiriguano” y luego por el “Sanavirón”, dirigiéndose a Pto. Belgrano a efectos de entrar a dique de carena y reparar las averías. Llegó el 29 de diciembre y luego de permanecer hasta el 14 de enero, regresó a Ushuaia. Posteriormente zarpó para la Antártida, reincorporándose en los primeros días de febrero.

 Era la segunda vez en dos años consecutivos que le transporte debía interrumpir su campaña, regresar a Pto. Belgrano y entrar al dique para reparar averías, debido a accidentes producidos por el hielo. Esta circunstancia marcaba la vulnerabilidad de su casco, que mostraba las duras condiciones en que se debía trabajar en esa época. El buque no era apto para las tareas a que se lo destinaba, lo que se verá reflejado repetitivamente en los sucesivos informes de los Comandos.

 Esta varadura significó un atraso en los planes previstos, para todos los buques componentes del Grupo Naval Antártico, que provocó el incumplimiento de algunas tareas hidrográficas, de balizamiento, etc.

Instalación de la base conjunta en la isla Robertson

En la campaña anterior, se había desactivado la base del Ejército San Martín, debido a ello se estudió la posibilidad de  reocuparla, o en su defecto instalar una nueva en el sector NE de la isla Belgrano o en la isla Robertson. Finalmente se decidió esta última alternativa porque el Ejército tenía instalado un refugio y la Armada conocía la zona, debido a que había efectuado reconocimientos parciales.

 Cuando el rompehielos intentó la penetración encontró el este de la península Trinidad con condiciones glaciológicas muy desfavorables, donde se amontonaban grandes masas de hielo comprimido que, comprobado por exploración aérea, eran imposibles de atravesar. Debido a este motivo y, aprovechando la circunstancia de que se hallaba embarcado el jefe del Estado Mayor del Ejército, decidieron de común acuerdo, desembarcar la carga para la nueva instalación en la Base Esperanza, comprometiéndose, los responsables, a trasladar por tierra todo el material, antes del 1 de mayo.

 La descarga se llevó a cabo en condiciones penosas durante doce días, en los que hubo que soportar innumerables interrupciones impuestas por los fuertes vientos, agravadas por una importante disminución de la visibilidad, debido a nieblas y nevadas y, las interferencias producidas por grandes masas de hielo provenientes del mar de Weddell que, se introducían por el estrecho Antarctic.

 Nuevamente el Comando del Grupo, al igual que en la campaña del año anterior, informó ante sus supervisores, las desavenencias ocurridas con el Ejército. En efecto, otra vez se constató la diferencia existente entre la solicitud de carga a transportar para la operación Robertson (450 ton.) y la que finalmente hubo que embarcar (825 ton.). Además se puntualizó que no estaba esa carga ni seleccionada ni clasificada y que, esos trabajos, que debieron ser realizados por el personal de los buques, insumieron un total de diez días, en los que se mantuvieron paralizados dos buques en el muelle de Ushuaia, y que habían sido restados a la realización de otras tareas de interés planificadas.

Actividades científicas   

 Sobre la base de los planes de estudio e investigación previstos por el Instituto Antártico Argentino, se coordinó la habilitación de los refugios Ballvé en la península Ardley y Cobett en cabo Primavera, los que fueron ocupados por personal científico de ese Instituto que realizaron: actividades de geología orientadas al paleomagnetismo y recolección de rocas para su posterior análisis; captura de animales vivos para el estudio de su alimentación y supervivencia, taxidermia de algunos ejemplares y observación y registro de aves y mamíferos de la zona.

 Se mencionaron dentro de las actividades especiales: estudios sobre fertilidad de plantas con semillas, del plancton de agua dulce y crioplancton; aislamiento de hongos y bacterias que se encontraban en el aire, nieve, hielo y suelo; estudio de la composición química cualitativa y cuantitativa de los elementos orgánicos e inorgánicos contenidos en el agua de fusión de nieve, en relación con la actividad de los organismos que viven en ella; registros de la temperatura del suelo encauzados a la interpretación de problemas ecológicos de la vegetación  y recolección de muestras de limo para su posterior análisis, todo complementado con fotografías de los ambientes biológicos. Asimismo se realizaron observaciones meteorológicas diarias y mediciones de temperatura del agua de mar.

Visita del Presidente de la Nación al Destacamento Naval Decepción

Las consideraciones políticas nacionales de esa época con respecto a la Antártida, en particular por haberse firmado el tratado Antártico a fines de 1959, ante su inminente ratificación por nuestro país y su posterior entrada en vigencia en junio de 1961, recomendaron la conveniencia de que el Presidente de la Nación Dr. Arturo Frondizi, reafirmara con un acto trascendental como una visita a la Antártida, la importancia que asignaba nuestro país a ese aspecto de las relaciones exteriores, siendo el primer Presidente argentino que cumplía con esa visita.

 En un principio se previó que el viaje presidencial se efectuaría desde Buenos Aires hasta Ushuaia en un avión naval de transporte DC-4, para su posterior trasbordo en hidroaviones Martín Mariner PBM, los que decolando de la ciudad fueguina lo llevarían hasta Decepción. La operación fue ordenada por el Comando de Operaciones Navales mediante la Orden de Operaciones Nº 06/61 “S”.

 Por dificultades técnicas primero y luego por pronósticos desfavorables, no fue factible efectuar el vuelo. El 6 de marzo, en postrimerías de la campaña y cuando se encontraba el  “Bahía Aguirre” en Ushuaia, en viaje de regreso a Buenos Aires, se le ordenó que embarcara al Presidente y su comitiva y lo trasladara a Decepción. Aunque había recibido la orden sólo con una hora de preaviso, a las 11 hs. zarpó nuevamente hacia la Antártida para cumplir la visita presidencial. El viaje de ida fue bastante incómodo, pues tuvieron que soportar un temporal al cruce del Drake, que provocó rolidos de hasta 30º.

 El 8 de marzo por la tarde fondeó en la bahía 1º de Mayo, donde había sufrido la anterior varadura, y el rompehielos “Gral. San Martín”, que se encontraba fondeado el mismo lugar, rindió los honores establecidos por el Reglamento de Ceremonial Naval.

 Las autoridades desembarcaron y fueron trasladadas en helicópteros y lanchas al destacamento, donde también se le rindieron honores. Luego de oficiarse una misa que celebró  el provicario castrense monseñor Bonamín, primer obispo argentino que visitaba la Antártida, se leyeron sendos mensajes del secretario de Marina Contraalmirante D. Gastón Clement y del Sr. Presidente, los que fueron difundidos por tres frecuencias distintas de Radio Nacional, abarcando un amplio espectro de la radiodifusión.

 El mensaje del Presidente que tenía la finalidad de llevar la solidaridad del pueblo y gobierno argentinos a los hombres de las FFAA y a los científicos que, con su sacrificio contribuían al bien de la Patria trabajando aquellas heladas regiones, comenzaba diciendo:

 “Compatriotas de la Antártida cumplo con un imperativo nacional, al pisar esta tierra para traer el fraternal abrazo de nuestro pueblo, a esta avanzada de la argentinidad en el extremo austral del territorio patrio. El pueblo y el gobierno argentino se sienten orgullosos del esfuerzo denodado que cumplen FFAA, investigadores y técnicos para afirmar la soberanía en la Antártida Argentina. Esta afirmación de soberanía es, fundamentalmente el sentido de mi presencia en esta región, que incorporara al patrimonio espiritual y material de los argentinos, la decidida acción de la Armada Nacional.”

 Después de señalar que ocupábamos ese territorio desde 1904 afirmó que “por el desinteresado sacrificio de los compatriotas que os precedieron a lo largo de dos generaciones, hicieron posible afirmar de modo real y efectivo que la Antártida Argentina es para siempre parte integral de nuestro territorio”.

 Luego en otro pasaje realizó un llamamiento diciendo: “hoy necesitamos de ejemplos como el vuestro. Estamos empeñados en un decisivo esfuerzo para consolidar la construcción de una Nación libre, próspera y justa. Vosotros aquí ocupáis, ejemplarmente de espaldas a los hielos eternos y frente al mar indomable, un sitio de inmenso sacrificio en esa labor”

 También en este resumen de s discurso, se advirtió un anhelo: “Con el Tratado Antártico que signó la Argentina con once naciones, se llevó a feliz término el primer intento de prohibir las explosiones nucleares. Proscritos en la Antártida las detonaciones atómicas, la Argentina alienta el ferviente anhelo solidario de que una prohibición semejante se extienda al mundo entero”.

 Después de referirse a que “el gran esfuerzo cumplido aquí sólo puede rendir sus frutos y consolidar definitivamente nuestra soberanía si el conjunto de los argentinos realiza el ideal desarrollo nacional integral”, terminó con estas palabras: “E l pueblo del que formáis parte y al que representáis aquí, orgulloso de vosotros, os acompaña con su afecto solidario y el gobierno de la Nación os testimonia por mi intermedio, la gran deuda que gratitud de la República por cumplir tan gallarda y valerosamente vuestro deber”.

 Luego de visitar e inspeccionar las instalaciones, se procedió a la distribución de distintivos antárticos y posteriormente reembarcaron en el transporte, que zarpó de regreso a Ushuaia a las 20 hs. de ese mismo día.

 Cuando cruzaba el Drake esta vez con buen tiempo, fue sobrevolado por el avión naval  DC-4 matrícula CTA-2, que estaba apoyando el cruce, y más tarde en la recalada al cabo de Hornos, recibió la rendición de los honores que le efectuó el crucero A.R.A. “La Argentina” que, junto a dos aviones Martín Mariner, también había sido destacado en apoyo del transporte. El 10 de marzo por la noche se amarró en ese puerto, dando por finalizada la misión encomendada.

 Durante el viaje de regreso, tal cual lo había hecho a la ida, el Dr. Frondizi departió con la tripulación y los periodistas que lo acompañaban. Por intermedio de las noticias radiales se enteró que Chile formularía una protesta diplomática a nuestro país, originada por la visita presidencial. Consultada su opinión al respecto manifestó: “este viaje no es un desafío contra nadie, sino una reafirmación de nuestra soberanía”.

Fuente:La Armada Argentina en la Antártida, Campañas Navales Antárticas 1960-1980. Fuerza Naval Antártica-Armada Argentina, Capitán de Navío (R) Carlos Alberto Coli 

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