2014 - Bicentenario de la Campaña Naval Libertadora Browniana en el Río de la Plata

Operación "Cruz del Sur"
25 de junio -18 de agosto
2002
Asistencia, abastecimiento y ayuda médica al buque alemán "Magdalena Oldendorff"

Al momento de realizarse la operación "Cruz del Sur" no existían registros de que un buque hubiera navegado en aquéllas inhóspitas latitudes durante el invierno austral.

El Ejemplo del Irízar


El rompehielos Almirante Irízar, único buque de su tipo en todo el Hemisferio Sur, se encuentra cumpliendo una delicada operación en una región remota de la Antártida en el sur del Mar de Weddell, cuya porción costera inmediata es asiento de la barrera de hielos  de  Fimbull.   Esta es  una  misión   inusual, en invierno, la primera  desde  que comenzó  a   prestar servicios  en  la  campaña  antártica  del verano  de 1979/1980. Afrontando  los riesgos  difícilmente   predecibles  del  mar  congelado  y  las severas condiciones meteorológicas de la zona, la tripulación del Irízar se empeña al máximo para lograr rescatar al buque alemán Magdalena Oldendorff y conducirlo hacia aguas libres de hielos.

La  tarea  es  ardua  y  requiere   aplicar  todos  los conocimientos  y  la  experiencia disponibles, canalizándolos a  través de  un  recurso  indispensable que la tripulación domina a fondo: el trabajo en equipo. Las hazañas humanitarias de Luis Piedrabuena en nuestro mar austral, el rescate de la expedición Nordenskjöld y de los náufragos del buque Antarctic, por parte del entonces teniente de navío Julián Irízar y muchas otras acciones nobles para preservar la vida humana frente al rigor del mar, tuvieron como protagonistas a  nuestros marinos justamente reconocidos por gobiernos de lejanos países.

Este concepto primigenio de ayudar a quien está en condiciones de indefensión frente a la adversidad de la naturaleza rige todas y cada una de las acciones de quienes se desempeñan a bordo del Almirante Irízar. Con gran parte del personal haciendo uso de su merecida licencia tras la campaña antártica debieron suspenderla y comenzar preparativos complejos para ultimar todos los detalles de la misión en tiempo récord. También es digno de destacar la presencia de la Dra. Beatriz Lorenzo,glacióloga de la expedición y de un equipo de hombres del Ejército Argentino expertos en hielo.Zarparon de Buenos Aires el 25 de junio y luego de hacer una escala en Puerto Galván, donde recibieron dos helicópteros de la Aviación Naval y el experimentado personal destinado a operarlos reiniciaron su misión.

Navegaron por aguas de nuestro mar, impregnadas por el recuerdo de heroicas acciones y  pusieron rumbo a su objetivo enfrentando un temporal de inusitada violencia caracterizado como de fuerza 9 en la Escala Beaufort. La editorial del diario La Nación del domingo 28 de julio describe acertadamente el momento vivido:

"Por añadidura, desde el mediodía del 5 del actual hasta la tarde del 7 el Irízar tuvo que capear un fuerte temporal, trance en que el buque tuvo rolidos de hasta 45 grados a cada banda. Navegar en estas condiciones implica que no haya servicio de cocina y que la gente a bordo padezca problemas de equilibrio, malestares generales y cansancio acentuado debido al constante esfuerzo que hay que hacer para mantenerse de pie".

Superada la difícil contingencia el rompehielos continuó su marcha con estoicismo, su meta permanecía inalterada en la mente de todos y la voluntad se hallaba retemplada por la dura prueba.Las novedades del día 16 consignaban que la distancia entre ambos buques era de 60 millas náuticas (111  Km ) con una sensación térmica de 35 grados Celsius bajo cero y navegando en campos de hielo de hasta 2 metros de espesor.      

El Capitán de Navío Raúl Eduardo Benmuyal declaraba con mesura: "Aún no se puede precisar la fecha de encuentro con el barco alemán ya que en la Antártida todo está supeditado a las condiciones glaciológicas".

Para  entonces  el   Almirante  Irízar    llevaba  navegadas  más de 5.000  millas náuticas (9260 Km) desde su zarpada en el puerto de Buenos Aires. El 19 del actual el rompehielos concretó la primera fase de su misión comenzando a asistir al Magdalena Oldendorff, mediante el suministro de combustible y víveres. Las fotos tomadas por los helicópteros de la Aviación Naval dieron la vuelta al mundo, en ellas se podían ver a los buques amadrinados, inmersos en un extenso campo de hielo.                                                                                                                                                         

El furioso temporal, las temperaturas extremas y la enorme distancia recorrida no habían mellado la capacidad de la dotación y de los tripulantes embarcados para tareas vitales como glaciología, meteorología y  asesoramiento para la navegación en aguas heladas. Competencia profesional, trabajo en equipo  y férrea voluntad en pos del objetivo constituyen algunas de las virtudes de nuestros compatriotas del rompehielos Almirante Irízar. Un digno modelo a imitar por todos los argentinos.

 

Volver

Inicio

Nota: la información fue preparada por www.irizar.org, sitio no oficial de carácter educativo, rogamos citar fuente en caso de hacer uso de la misma.

"Cruz del Sur" Historia Actividades Contacto Enlaces Imágenes
Navegando en el campo de hielo Navegando en un desfiladero de témpanos
Rompehielos A.R.A. "General San Martín"

Fuentes Armada Argentina-Servicio de Hidrografía Naval, CONICET, Dirección Nacional del Antártico, Gaceta Marinera