2014 - Bicentenario de la Campaña Naval Libertadora Browniana en el Río de la Plata

LA AGRUPACIÓN DE COMANDOS ANFIBIOS DE LA IM EN MALVINAS:

La fracciones “Pereyra” y “Basualdo” del APCA en Puerto San Carlos

Durante el Conflicto Malvinas, los británicos desembarcaron masivamente el 21 de mayo en la zona del “Establecimiento San Carlos” en la Isla Soledad.

Una vez asegurada la cabeza de playa, en los días siguientes, iniciaron una penetración terrestre hacia el Este con el fin de retomar Puerto Argentino, nuestra base principal, a la vez que atacaron hacia el Sur en dirección a Darwin, una base secundaria de nuestras fuerzas.

 En Puerto Argentino, 75 Km al este de San Carlos, se conocía el hecho del desembarco, pero muy poco se sabía sobre la conformación y capacidades del mismo, ni siquiera si éste era el esfuerzo principal de los británicos o habría otros.

Debemos recordar que la conducción argentina en Puerto Argentino, sufría enormes limitaciones para informarse sobre los movimientos del enemigo. Le sobraban razones; solo había 8 hs y 30 minutos de luz de día para fines de Mayo, excesiva nubosidad, nieblas matinales, carencia de una razonable movilidad terrestre dada la imposibilidad de utilizar vehículos, aires de marcha a pie de 1 Km/h con luz y 0,5 Km/h de noche y además el dominio del aire era prácticamente británico, mientras que las patrullas enemigas se movían libremente apoyadas desde el aire y el mar.

Desde Puerto Argentino, se decidió enviar tres patrullas terrestres a San Carlos con la Misión de

"aclarar la actividad operativa enemiga en la zona".

Una de estas tres patrullas, la de la Armada, fue integrada por todos los Suboficiales y Cabos IM Comandos Anfibios presentes en Puerto Argentino.

Para esta misión de “observación avanzada”, se creó una “Patrulla” compuesta por dos fracciones, la Fracción “Basualdo", integrada por los Suboficiales de Infantería de Marina Miguel Ángel Basualdo y Ramón López y los Cabos Principales de Infantería de Marina Juan Héctor Márquez, Osvaldo César Ozán, Juan Carrasco y Pedro Baccili y la Fracción “Pereyra” a cargo del Cabo Principal Enfermero Jesús A. Pereyra, Cabo Primero de Infantería de Marina Pablo Alvarado y los Cabos Segundos de Infantería de Marina Omar A. López y Pedro C. Verón, ambas al mando del Capitán de Corbeta IM Dante Camiletti quien se presentó como voluntario para ejercer la jefatura de la Patrulla, pese a no ser Comando Anfibio.

Debemos aclarar que esta situación, donde un Sr Oficial Infante de Marina pero no Comando Anfibio se hizo cargo de la patrulla de Comando anfibios, se dio por el hecho de que el resto (la totalidad) de los Comandos Anfibios de la Armada, se encontraban en Rio Gallegos (Santa Cruz) preparándose para una incursión sobre Malvinas  denominada "Operación Buitre".

En este relato se quiere rescatar solo un pasaje del total del accionar de la Patrulla, en Malvinas, con el solo fin de señalar el profesionalismo y sacrificio de estos bravos Infantes de Marina.

Esta patrulla tuvo muchas bajas, pero cumplió acabadamente con su misión.

El 24 de mayo, la patrulla completa embarcó en dos helicópteros del Ejército Argentino y se dirigió hasta Chata Hill a unos 50 Km al Oeste de Puerto Argentino. Este movimiento se efectuó con el fin de acortar lo más posible la marcha de la patrulla sin ponerla en peligro, dada la proximidad del enemigo.

En Chata Hill establecieron una Base de Patrulla Reducida (BPR) y enterraron parte de su material y abastecimiento con el fin de aligerar su equipo y utilizar esta base como lugar de reencuentro luego de cumplir con la misión. Solo retuvieron la bolsa cama, buena cantidad de munición y víveres fáciles de transportar (chocolates, cigarrillos, galletitas. caramelos, caldos, pastillas de alcohol, etc)

Luego esperaron la oscuridad para empezar sus movimientos, toda su aproximación se hizo por terrenos prácticamente dominados por el enemigo. En la noche del 24 al 25 Mayo, con una tenue llovizna se dirigieron hacia Bombilla Hill, altura importante desde donde se podía ver el extremo Este de la ría de San Carlos y el Cerro Montevideo, objetivo final de la patrulla.

Desde la zona de Bombilla Hill vieron que en el Cerro Montevideo se notaba una intensa actividad enemiga. Evidentemente los británicos habían desembarcado y la altura estaba ocupada, se oían ruidos de máquinas y se veían helicópteros enemigos cumpliendo misiones de transporte de cargas y otros en evidente patrulla.

Por estas razones descartaron concretar una Base Patrulla y Observatorio (BPO) en dicho cerro, pero en su lugar decidieron dirigirse hacia el Cerro Tercer Corral, altura importante ubicada más al Suroeste, desde la cual se podría cumplir con la misión impuesta.

En su marcha a Tercer Corral fuero sobrevolados varias veces por 2 aviones Sea Harriers británicos.

Durante el vadeo de una brazo del río San Carlos, debido a la correntada, la profundidad y la bajísima temperatura del agua,  perdieron parte de su equipo y se aligeraron el resto, a la vez que quedaron totalmente empapados. Continuaron su marcha prácticamente con el mínimo equipo para operar.

El miércoles 26 Mayo, llegaron al Cerro Tercer Corral y se establecieron una Base Patrulla Reducida (BPR). El Puesto de Observación se ubicó con una buena visión sobre el Cerro Montevideo y el Puerto San Carlos. Hasta el momento no se había podido establecer comunicaciones radiales con Puerto Argentino.

Del análisis de la situación general, a lo que se sumaba la situación anteriormente expuesta,  se decidió dividir la Patrulla en sus dos Fracciones.

La "Fracción Basualdo", regresaría a Puerto Argentino con la importante información recogida y la Fracción Pereyra con el Capitán Camiletti, se quedaría en la zona tratando de ampliar aún más el cuadro de situación sobre el enemigo.

La fracción Basualdo tuvo un regreso realmente azaroso. En uno de sus movimientos, fue tomado prisionero en Teal inlet, el Cabo Principal de IM Juan Carrasco.

En su recorrido, el suboficial Basualdo, debió evitar las columnas británicas que marchaba en igual dirección y sentido, lo que provocó que esta fracción se encolumne prácticamente detrás de las Unidades británicas, logrando evitar el contacto con el enemigo pese a que éstos conocían la existencia de nuestros Comandos en su zona debido a la captura de Carrasco.

Su mayor preocupación era, sin embargo, llegar al contacto con las propias líneas, las que ignoraban la existencia de esta Fracción de Patrulla. Tuvieron la fortuna de encontrarse antes con Comandos del Ejército Argentino que estaban operando delante del frente propio. El Sargento Cisneros del EA, fue el nexo que permitió penetrar las defensas propias sin inconvenientes, el domingo 30 de mayo.

De allí en más todo fue sencillo y pudieron transmitir al Comando Superior en Puerto argentino la información recogida que resultó valiosísima. El Sargento Cisneros caería en una emboscada enemiga días más tarde.

El resto de los Comandos (Fracción Pereyra) que quedaron en Tercer Corral a órdenes del Capitán Camileti marcharon el 26 de mayo en dirección a Montes Verdes a unos 300 mts al Oeste con el fin de aproximarse aún más al Establecimiento San Carlos. Al día siguiente treparon la altura y a la madrugada se estableció una BPR.

Con los visores nocturnos detectaron al enemigo en la cresta topográfica de esa misma altura. Se decidió dejar la Patrulla en ese lugar y el Capitán Camiletti y el Cabo Principal Pereyra avanzaron para observar mejor los movimientos del enemigo.

El Cabo Pereyra le hizo notar al Capitán Camiletti el peligro que corría toda la Patrulla si ellos eran descubiertos. El Capitán le ordenó a Pereyra marchara a reunirse con el resto de la fracción y él intentó avanzar algo más, ya en el crepúsculo matutino.

El Cabo Pereyra y el resto de la Patrulla vieron claramente al enemigo que se movía en la altura y luego oyeron algunos disparos. Supusieron, con acierto, que el Capitán Camiletti habría sido descubierto y decidieron iniciar el regreso cumpliendo el procedimiento acordado con el Capitán Camiletti para el caso que esta situación se diera.

Luego de la captura del oficial argentino, el estado de alerta general de las tropas inglesas, se efectivizó de inmediato, las tropas británicas pasaron varias veces en proximidad de los soldados argentinos y no los detectaron.

Mientras marchaban de regreso observaron efectivos enemigos desplegados en cadena que exploraban la zona, avanzaban con mucha precaución y con una gran alerta.

Los comandos de la fracción Pereyra debieron ocultarse varias veces en  pozos inundados, tratando de mantener su avance hacia Puerto Argentino sin ser descubiertos por las tropas inglesas que también marchaban hacia Darwin y Puerto Argentino.

Los cabos Pereyra, Alvarado y López fueron los tres combatientes que permanecieron ocultos en el agua, permanecieron en fila y en cuclillas ocultos en el pozo inundado con el agua hasta la cintura y tapados por unas matas de pasto que lograron poner sobre ellos.

El Cabo Verón, no tuvo tiempo ni lugar para entrar en el pozo y permaneció de espaldas y con su fusil sobre el pecho, en el agua en un socavón de un chorrillo de 20 centímetros de profundidad y también cubierto con pastos y ramas.

El enemigo pasó prácticamente sobre ellos, pero no los descubrieron.

Cuando comenzó a oscurecer y habiendo permanecido varias horas en esas posiciones, con los cuerpos entumecidos por la temperatura del agua, del sector derecho se escuchó un  disparo de fusil, seguido éste por una apertura de fuego de todas las armas enemigas en dirección al valle, donde estaba ocultos nuestros hombres, pasando los proyectiles  por sobre las cabezas de los Comandos Anfibios.

¿Ejecutaban los británicos una exploración por el fuego?

Seguido de esto se produjo un silencio de 30 minutos aproximadamente, el cual fue roto por helicópteros que cumplían un movimiento constante en el sector.

Para los Comandos Anfibios la noche sería el mejor momento para su desprendimiento del control británico. Recién con la oscuridad de la noche y luego de permanecer muchas horas en el agua helada, pudieron salir de la posición, primeros arrastrándose porque tenían las piernas entumecidas por el frío, luego gateando para recuperar los movimientos y luego agazapados finalmente para proseguir el escape.

También marcharon entre tropas británicas que se dirigían a Puerto Argentino.

Ese mismo día, partieron hacia el cerro Dos Hermanas donde era el punto de reingreso a la zona argentina planificado de antemano. Todo el trayecto fue muy lento porque fueron seguidos de cerca por patrullas del Special Air Service (SAS) y de los Royal Marines (RM).

Al llegar el lunes 31 de mayo, al cerro Dos Hermanas, Pereyra "olfateó algo raro", estaba todo muy tranquilo, sin movimientos de tropas en las alturas. Igualmente se acercaron y al llegar al Sudeste de Monte Estancia fueron emboscados. Cuando estuvieron a unos metros,  los británicos, que habían recapturado el cerro el día anterior, abrieron fuego, dos de ellos fueron heridos gravemente (Pereyra y Lòpez) y los dos ilesos restantes (Alvarado y Verón) tomados prisioneros. Una bala pegó en la mochila de Pereyra, atravesándola e incrustándose en la espalda de Pereyra el que cayó prisionero.

Allí comenzó otra historia, la de su vida de prisioneros de guerra que no les fue fácil, ya que recibieron un trato muy duro por su condición de tropas especiales.

Con el tiempo, regresaron al continente en el Transporte inglés HMS Canberra y reingresaron al servicio activo en la Armada. Para 1984, Pereyra fue destinado a la Fragata ARA “Libertad” para efectuar un nuevo viaje de instrucción alrededor del mundo, siendo el único veterano de guerra a bordo.

En cada puerto norteamericano y europeo que tocó la fragata fue homenajeado por sus pares navales locales. Así, en Annapolis, la Escuela Naval norteamericana, marines y oficiales navales lo invitaron a que contara sus experiencias. Lo mismo le ocurrió en Francia, España e Italia. Los oficiales de las armadas extranjeras estaban ansiosos por escuchar sus experiencias en Malvinas.

Hoy Pereyra está retirado y da clases de seguridad náutica, vive en Pehuen Co, una pequeña playa a 80km de Bahía Blanca. "El Brujo" Pereyra, porque no hay problema que él no solucione, es un hombre humildísimo y un gran tipo, de esos que uno reconoce al minuto de hablar.

Todavía se sigue encontrando en alguna que otra reunión con el capitán Robacio, otro humildísimo héroe de la República Comandante del glorioso Batallón de Infanteria de Marina N° 5, en Tumbledown.

“Honor a los Comandos Anfibios, Héroes de Malvinas”.

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Fuentes Armada Argentina-Servicio de Hidrografía Naval, CONICET, Dirección Nacional del Antártico, Gaceta Marinera